Alguien
nos espera
Como
es lógico en este mundo, el tenis, al igual que todas las cosas, ha ido
experimentando diversos cambios en el curso de los años. Los métodos
de enseñanza en la escuela de tenis han
cambiado, han evolucionado, lo mismo va para la pre-competición y alta
competición. Recuerdo en mi etapa de escuela de tenis, que ya desde
la primera clase, nos hacían pegarle a la pelota, sin haber desarrollado
primero los movimientos motrices básicos. Hoy el niño, gracias a los
nuevos métodos, tiene otras prerrogativas, y además aprende jugando.
Ahora
bien, no todo en el presente es mejor que en el pasado. En esa época,
y estoy hablando de las décadas del 70 y 80 también, además de jugar en
la cancha, se le daba mucha importancia al frontón, sí, al frontón,
tan olvidado en los tiempos actuales, donde tanto desarrollo tecnológico
parecería haberlo opacado y hasta descartado. Los fines de semana, en
clubes muy concurridos, se hace cola para poder conseguir una cancha, y el
frontón está lejos de ser mirado, al menos por la gran mayoría. Los
comentarios que se escuchan son: ”¿para que voy a ir?”, “es
aburrido!”
Quizá
sea cuestión de adornarlo con un dibujo de algún personaje que llame la
atención a los niños más pequeños, y para los más grandes pintarlo
con la red, franjas, objetivos, etc. Porque si es solo una pared con la línea
que simboliza la red, por supuesto que es aburrido, y además de ser
aburrido, no es tan útil; en cambio, si uno sabe qué hace, por qué y
para qué lo hace, la cosa empieza a cambiar.
Recuerdo
en esas dos décadas, la gran mayoría de los niños íbamos con gusto al
frontón, pasábamos horas y horas porque nos gustaba. Podríamos decir
que era otra época, y es verdad, pero por qué no adaptar el frontón
a la hora actual?
Algunos
aspectos a tener en cuenta durante la práctica del frontón son:
-
Jugar
menos tiempo que en la cancha
-
Menor
velocidad (como la distancia es menor, la pelota vuelve mas rápido)
-
Siempre
tener un objetivo (saber qué se está haciendo y para qué)
-
Ir
aumentando gradualmente la duración de la práctica para que la mente
no sea forzada. Esto ayuda a regular las energías y a no terminar,
como lo hacen algunos, totalmente agotados, pero habiéndole sacado
poco provecho, porque lo único que hicieron fue pegarle muy fuerte a
la pelota y descargar energías. El error se ve luego en la cancha,
cuando muchas pelotas pican muy cerca del alambre.
Desde
mi punto de vista, son muchos los beneficios que puede brindarnos una
buena práctica en el frontón. En lo que se refiere a la parte físico-técnica,
obtendremos muy buen trabajo de pies, desplazamientos, desarrollo biomecánico
y técnico, y mucha precisión y consistencia. En el plano mental
ayuda muchísimo a encontrarse consigo mismo, algo muy importante para
conquistar la concentración y la calma, tan importantes para poder tener
un buen rendimiento en la cancha. Además el frontón es muy bueno para entrar
en calor antes de comenzar una sesión de entrenamiento, o de un
partido de torneo. Pienso que podemos, con el tiempo, llegar a ver al
frontón como nuestro rival que nos impulsa a superarnos, y también
como nuestro compañero que nos ayuda a complementar el trabajo
hecho en cancha y a tener alguien que siempre está dispuesto a jugar con
nosotros.
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Prof.
Guillermo
Minutella |
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