Un nuevo año
Recordaba
los momentos próximos a finalizar
cada año. Terminan la mayoría de los torneos. Es una época en la cual,
suele hacerse un balance de lo realizado durante el transcurso del año
que se va, y también surgen las más grandes y muchas veces fantásticas
promesas para el año que nos espera: "El año que viene sí que voy a
hacer las cosas bien, va a ser mi año", algunos lo cumplen, otros
comienzan bien pero les cuesta mantener la continuidad, y muchos se quedan
en la promesa.
El
tenis, como todo, es una lucha, sin lucha no existe el tenis. La palabra
lucha suena mal, suena a sufrimiento, a castigo, pero no tiene porque ser
así. La lucha nos da fuerza, nos da energías, nos ayuda a crecer, a
madurar, es lo mejor que nos puede pasar, es la posibilidad que tenemos de
mejorar. Al entrar a una cancha de tenis, es necesario tener este concepto
claro y presente, bien comprendido, sino se hace todo más difícil, y
cada error que cometemos, o cada acierto de nuestro oponente, es motivo de
desestímulo, de una alteración negativa de nuestro ánimo. Es éste para
mí, un tema clave en la vida de un jugador de competición, que aspira a
ser alguna vez un profesional.
A
raíz de esto surge un interrogante. ¿Cómo hace un jugador para luchar?
¿Es esto algo innato? Hay quienes dicen que sí. ¿Pero entonces, cómo
hicieron aquellos que han cambiado de manera asombrosa sus actitudes
transformándose en verdaderos gladiadores? ¿Qué es lo que hace que un
jugador sea maduro?
Teniendo
en cuenta que el tenis es individual, es muy importante mirar para
adentro. El entrenador, preparador físico, psicólogo, padres, etc.,
pueden ayudar mucho al jugador. Pero el porcentaje más alto lo tiene que
poner el protagonista, él debe, si quiere mejorar, saber qué quiere,
debe saber cómo quiere jugar, debe lograr su propia identidad, fijarse
sus propios objetivos, que no tienen por qué ser los mismos del resto,
porque cada uno tiene una historia, un presente, una realidad, distintas.
Cuando
comienza un nuevo año y fijamos los objetivos, ¿son éstos propios, o son
lo que quieren los demás? Esto es muy importante, porque volviendo al
tema de la lucha, resulta muy difícil luchar por algo que no se quiere,
por algo que quiere otro. Es muy útil escribir los objetivos, eso queda
en el papel, lo que se dice se vuela muy fácil por el viento, y además,
al cabo de un tiempo, se puede volver al escrito y hacer un balance más
real. Es algo que no se tiene muy en cuenta, pero que puede beneficiar,
además ayuda a serenar la mente, tan agitada por el trajín del partido,
ayuda a reflexionar, a pensar.
Espero
que los jóvenes jugadores hagan una pausa y enfoquen cada nuevo año con
optimismo y alegría. Todo partido o torneo, por más que no se den los
resultados esperados, deja algo positivo, una enseñanza, se trata de ver
cuál es, esto ayuda a crecer, fortalece, da ganas de seguir adelante.
|
Prof.
Guillermo
Minutella |
|