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allá del piso
Haciendo un recorrido por las distintas superficies que existen en el tenis, vemos que son varias. Desde nuestro tan conocido
polvo de ladrillo hasta el cemento, césped, alfombra, etc. A su vez, dentro de cada una de las citadas, tenemos sus variantes también. No es lo mismo el polvo de ladrillo de Buenos Aires, que el de Mendoza, Brasil, Francia, etc. Y así se podrían escribir páginas haciendo mención a las diferencias que existen, teniendo en cuenta la situación geográfica y hasta el tipo de pelota también.
En la parte centro-norte de Europa se ve todo tipo de superficies, las más conocidas y las menos imaginables. Aquí, dentro del año, hay dos temporadas bien determinadas, el invierno y el verano, ambas duran aproximadamente seis meses.
En la de invierno se juega bajo techo, las canchas al aire libre dejan de existir. Se ve desde un polvo de ladrillo común, polvo sintético (muy resbaladizo), cemento, césped sintético, todo tipo de alfombras (supreme, tapiz, etc.), y también hay parquet, aunque cueste creerlo. Algunas de ellas no son reconocidas por la ATP o WTA, pero son utilizadas en torneos nacionales.
En la de verano, en principio, se vuelve a jugar al aire libre. Digo en principio porque en estas latitudes la lluvia es un compañero muy fiel. Es común comenzar un torneo afuera y terminarlo adentro.
La cuestión es que el cambio de superficie, de un torneo a otro, es casi constante. Quizás en verano es más factible de lograr cierta continuidad, pero nunca conviene confiarse demasiado.
La realidad argentina, en parte debido al clima, es diferente. Desde ya tenemos una sola temporada, siempre al aire libre, y vamos desde el polvo de ladrillo al cemento, el cual, sigue siendo poco frecuentado y muchas veces poco buscado por no decir despreciado.
A raíz de las observaciones mencionadas surgen interrogantes, quizás fácilmente respondibles.
¿Cómo hacen los europeos en general para adaptarse a semejante "ensalada de pisos"? ¿Por qué a los argentinos en general nos cuesta tanto dicha adaptación? Aquí, técnicamente se entrenan todos los golpes y se le da la misma importancia a cada uno de ellos. Pero cabe preguntarse:
¿es la adaptación sólo técnica?, ¿O es que hay además otra psicológica? Si es así, ¿cuál es la primera o más importante?
Pienso que actualmente en Argentina se le da un poco más de importancia que antes a los demás golpes, fuera de la derecha y revés. De todas maneras, porcentualmente,
¿cuánto tiempo se le dedica al saque y devolución?, ¿y a la volea y smash? A veces creemos que, por dedicarle un poco menos de tiempo a los tantas veces regulares y sólidos golpes de base, los perderemos. ¿Es esto real? Porque quizá desarrollándonos en otras zonas de la cancha se amplíen nuestros horizontes y la confianza crezca.
Cada uno tiene o no cierta predisposición natural para adaptarse al cambio, predisposición técnica y también psicológica.
Bjorn Borg ganó seis veces Roland Garros y cinco Wimbledon, mundos totalmente
diferentes, pero su juego era el mismo. Se puede decir que fue en otra época, pero
Agassi hizo lo propio ganando en Nueva York y Melbourne sobre cemento, en Londres sobre césped y concluyo en París sobre polvo de
ladrillo, también "Guga" ganó en Paris tres veces, y en Lisboa sobre
alfombra, coronándose nuevo y flamante número uno del mundo actual, para la gran dicha del tenis brasileño y sudamericano.
¿Qué es lo que se mueve en esta adaptación al cambiar de un tipo de cancha a otro? Porque hay virtudes, como la
paciencia, decisión, concentración, simplicidad y
confianza, que son indispensables para cualquier superficie. En polvo es necesario tener paciencia para terminar el punto, o para provocar la falta en el rival, porque a veces la pelota pasa muchas veces. ¿Y en césped? El punto rara vez se extiende, pero también se necesita de la paciencia para quebrar un game de saque de nuestro adversario, por ejemplo, a veces con tantas idas y venidas en las ventajas para uno u otro jugador. Lo que cambia es la velocidad e intensidad del juego. A estas dos cosas hay que apuntar, tanto cuando se pasa de lo lento a lo más rápido, como lo opuesto también.
Un complemento que puede ayudar a suavizar el cambio de superficie es el frontón. El frontón, practicado a conciencia y con objetivos y ejercicios claros, contribuye en gran parte a
desarrollar la concentración, ayuda al trabajo de pies (la pelota vuelve más rápido), además se pueden entrenar
todos los golpes. Al llegar a un torneo, y más aun si se cambia de superficie, no sería mala idea darse una vuelta por el frontón antes de entrar a la cancha a entrenar. Puede ser útil para recuperar sensaciones. Porque hay muchas veces que,
llendo directamente a la cancha, entre el viaje, las pelotas distintas, etc., uno no siente nada. Y esto puede influir psicológicamente, el jugador cree que está jugando mal y la confianza disminuye. Es verdad, no siempre hay un frontón a mano, un jugador en la red y otro en el fondo ayudaría y se asemejaría.
Lo que siempre me ha llamado la atención es la gran adaptabilidad de ciertos jugadores para pasar de una superficie a otra. Ellos juegan igual en todas partes. La velocidad e intensidad del juego cambian, pero logran adaptarse a la nueva situación, no cambian radicalmente su juego. Tal el caso ya citado de
Bjorn Borg, y actualmente vemos a un Agassi, Kafelnikov,
"Guga", Corretja, Grosjean, etc., que hacen lo propio. ¡Cuántas veces se cree que, porque se ha pasado a una superficie más rápida, se debe hacer saque y volea en todos los puntos! Y se entra en un terreno desconocido, la confianza también disminuye.
Vemos a los españoles en general, que con su juego poco deslumbrante, cada día son más capaces de arreglárselas en todas partes.
Hoy en día los dos golpes más importantes son el saque y la
devolución, en cualquier superficie que se juegue. Y estos pueden ser entrenados tanto en la cancha como en el frontón, a la velocidad e intensidad que uno quiera o necesite. ¿No será entonces que una clave está precisamente en eso, en la velocidad e intensidad del entrenamiento?
Porque es muy cierto que, en Argentina, la mayoría de los torneos se juegan en polvo de ladrillo, o sea que faltan torneos en las demás superficies. Pero en España también hay gran mayoría de torneos en polvo, lo que ocurre es que allí se usa mucho el cemento para entrenar y desarrollar una técnica más completa en los distintos sectores de la cancha. Allí hay muchos centros de entrenamiento que usan al cemento como superficie oficial, no solo para jugar dos o tres sets antes de una competencia. Esto, a mi entender, está hablando de una búsqueda. ¿Será un querer
adaptarse a los cambios?
Quizás esta sea otra clave, quizás haya que adaptarse a los cambios y al mismo tiempo
conservar la propia identidad.
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Prof.
Guillermo
Minutella |
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