¿El tenis, un fin o un medio?

Días atrás, intercambiábamos con otros colegas sobre el tenis competitivo, sobre de qué manera formar a un jugador para que compita sin ser dañado, sin sufrir ese desgaste que tan comúnmente vemos.
 

Pienso que el primer error que se comete, es fijar la vista solamente en el resultado, sea de un partido, un torneo, una temporada. Se escuchan cosas como: "si pierdo en singles no juego el dobles", "si este año no ocupo tal puesto en el ranking dejo el tenis". Recuerdo bien estas cosas porque yo también las decía. En un momento me di cuenta de que era muy difícil obtener resultados con ese enfoque de la competición. Comencé a preguntarme: para qué competía, contra quién, y de qué me servía competir de esa manera.
 

Un día escuché a José Higueras, que entrenando a Jim Courier dijo: "si Jim juega por la plata yo no lo entreno". Lo primero que dije fue que Courier tenía tanta plata que le era muy fácil no pensar en ella. Más tarde comprendí que era una excusa mía, que si estaba jugando al tenis era porque yo mismo lo había elegido, y justamente lo había elegido como un trabajo, como un medio de vida, un trabajo, en el cual, podía intentar superarme, o ir a marcar tarjeta cada vez que entrenaba.
 

Sin dudas, a partir de mi interés por mejorar, mi actitud frente a los partidos fue cambiando. Jugaba y luchaba, más allá del resultado. Ganaba o perdía, pero lo importante, era que analizaba como había jugado.
 

Aprendí a no compararme tanto con los demás, que cada uno tiene una capacidad, un estilo de juego, y un momento, distintos. Es mentira que hay que llegar a los 18 años. Las estadísticas demuestran que el promedio de edad de los grandes jugadores ronda los 25 años. Para triunfar en cualquier profesión se necesita trabajo y tiempo, ¿o acaso, un médico se recibe en un año? Lo que hay que ver es si se está dispuesto a hacer el esfuerzo. Hay que ver también qué es lo que se quiere ser: ¿se quiere ser tenista?
 

Durante mis años como jugador pasé momentos de duda, dos veces pensé en dejar. Hoy me doy cuenta de que hubiera sido un gran error, que el tenis es lo que me gusta, y que si dejaba era porque no obtenía mejores resultados. Hoy le agradezco al tenis todo lo que me dio. Gracias a él desarrollé la voluntad, la disciplina, la responsabilidad, la paciencia, etc., por lo cual llego a la conclusión de que el tenis es un medio, un medio para desarrollarme como persona, para conocer gente de diferentes países, costumbres, tradiciones y maneras de pensar. También un medio para entrenarme en enfrentar problemas, los que me creo yo y los que me crea el rival.
 

Este hermoso deporte no puede limitarse a pensar sólo en ganar, o en la plata, porque eso nos va anulando, nos corta la posibilidad de crecer. Si nos entregamos al trabajo de crecer un poquito cada día, la cosa cambia, el panorama se amplía, la vida también. Pongamos el tenis dentro de la vida y no la vida dentro del tenis. Ganar no es lo único, hay algo más, hay otras cosas. Lo importante es aprender a trabajar, el resultado es la consecuencia.
 

Prof. Guillermo Minutella

 

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